Luego de estar todo el día fuera de casa, Sergio llegaba exhausto. La soledad de su hogar lo relajaba y después de cenar se disponía a sentarse frente a su computadora para deleitarse con videos gays que solía bajar de internet.
A sus 36 años, no se le hacía tan fácil encontrar pareja. Si bien eso no le preocupaba porque podía tener sexo cuando quisiera con quienes quisiera, disfrutaba de sus momentos de ocio consumiendo los videos gays de jovencitos lampiños que tanto le gustaban.
Su fantasía era tener sexo con tres de esos muchachitos a la vez, pero no eran fáciles de encontrar. Una vez logró que una pareja lo invitara a participar, sólo observando, en su relación sexual. Fue un momento muy excitante, pues no podía tocar ni tocarse. Esas eran las reglas. Lo bueno para él fue que logró escabullir una cámara y pudo filmar toda la acción, constituyéndose esa cinta en uno de sus videos gays favoritos.
Solía adentrarse en salas de chat erótico para calentarse hablando con gente de todos lados; hasta había logrado tener sexo con algunos de ellos.
Esa noche había encontrado videos gays de sexo entre jovencitos y hombres un poco mayores. Enseguida comenzó a verlos tuvo que despojarse de sus ropas porque empezó a sudar. En los videos gays se veían a los muchachos a merced de los hombres más adultos, casi dominados por éstos, practicándoles sexo oral, anal y manejándolos a su antojo. Era justo lo que Sergio necesitaba para relajarse y terminar el día con más ganas para seguir buscando cumplir sus fantasías.

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